Capitulo 3





Genial. Ya eran las ocho de la noche, y yo, aun no salía de aquel hotel.
Cuando el ascensor abrió sus puertas en el piso número uno, observé que todavía quedaban por lo menos unos veinte periodistas que esperaban su turno.- este chico si que trabaja-murmuré.
  Me encamine rápidamente hacia la salida, ya que si no me apresuraba, no terminaría de editar la entrevista a tiempo. Todo el camino hacia el periódico, mi mente cavilaba miles de ideas, recordando cada momento de aquella tarde, y es que ese chico tenía algo muy especial. Pero era Michael Jackson…alguien totalmente fuera de mi pequeño mundo.
 ¿Pero que estoy pensando?...solo ha sido una invitación a cenar, nada más.
Debía dejar de pensar en aquellas cosas.

Ni siquiera lo había notado, pero el coche ya había llegado al periódico, así que apresuradamente entre a la estancia. Todo se encontraba muy oscuro, y al parecer, no había nadie en el interior.  Me acerque a mi escritorio y reproduje la grabación.

Escuchar su voz no fue nada fácil y es que cada palabra revivía en mí aquel estùpido nerviosismo.
¿Qué me estaba pasando?, ¡parecía una adolescente a la que le gusta por primera vez un chico!- pensar en ello me hizo reír a carcajadas, probablemente si alguien me estuviera escuchando, creería que estaba demente. Menuda tontería.
Mire el reloj, ya era casi media noche, y la verdad es que el sueño me empezaba a vencer. Envíe la entrevista al servidor y oficialmente había terminado. A la mañana siguiente mi primer trabajo periodístico estaría publicado. Regresé a mi escritorio para tomar mi bolso, cuando una mano toco mi hombro
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!!
- ¡Ey!, ¡Tranquila, soy yo, Eric!- dijo volteándome.
-¡Oh dios! , ¡Eric!, como me has asustado- dije jadeante- podrías haberme saludado antes de agarrarme por sorpresa ¿no?-le reproché.
-Tranquila Liz, oye ¿que haces aquí a estas horas?, es muy tarde para que estés en este lugar solo.
-Bueno, creo que puedo cuidarme perfectamente bien.
-¡Oh vamos!, no te enojes conmigo-dijo sonriendo inocentemente.- dime Liz, ¿Qué haces aquí?
-Estaba terminando la entrevista- le sonreí.
-Creo que te has tomado muy en serio tu primer día- dijo soltando una carcajada.
-Solo quiero hacerlo bien… ¿y tú que haces aquí?
-Igual que tú, terminaba mi reportaje, ¿quieres que te lleve a tu casa?

Pensé unos segundos mi respuesta, pero para ser sincera no tenia otra opción que aceptar, pues hasta ese minuto ni siquiera me había percatado de que no tenía como irme.
-Te lo agradecería mucho Eric- le sonreí.
-Me alegro mucho de que ahora trabajes aquí sabes...- dijo mirándome a los ojos
Le devolví la mirada e inmediatamente me sentí incomoda, por lo que le sonreí y camine hacia la salida.
-¡Será mejor que nos marchemos o mañana no nos podremos sacar las sábanas de encima!- le grite sobre el hombro.
Durante todo el camino me reí con las tonterías que me contaba Eric, a quien ya conocía desde mi infancia, ya que era hijo del mejor amigo de papá.

-Bueno, ya estamos aquí- dijo llevándome hacia el portal del edificio- sana y salva.
-Ya cállate bobo- dije riendo.-Gracias por traerme Eric.
-No me des las gracias Liz, sabes que siempre estaré para ti.
Sonreí ante aquellas palabras. Eric era mi amigo de toda la vida y con el me sentía muy a gusto.
-Hasta mañana- me despedí y subí las escaleras, mientras Eric caminaba hasta su coche.

Me quité los tacones y subí las escaleras arrastrando los pies. Al abrir la puerta encontré a Elena dormida en el sofá. Seguramente me había estado esperando, pobrecilla.
-Elena- susurré – despierta, ya llegué… ve a acostarte linda.
-¿Que hora es? – Me pregunto aun algo grogui-
-Es muy tarde, pasado media noche- le respondí ayudándole a ponerse en pie.
-Gracias, ¿Que tal te ha ido en tu primer día?
Solté una risita ante aquella pregunta
-Ni te lo imaginas. Mañana te contare todo, pero ahora vamos a dormir, es muy tarde.
Acompañe a Elena a su cuarto y luego me dirigí a la cocina. Bebí un poco de leche caliente, ya que no había probado bocado en todo el día, pero aun así no comí nada más porque estaba demasiado exhausta y lo único que realmente me apetecía en ese momento era dormir cuanto antes. Lancé los tacones, me quité rápidamente la ropa y me metí a la cama, pero al cerrar los ojos lo único que conseguí hacer fue seguir pensando en él. Me revolví en la cama sin lograr concebir el sueño...mi mente no dejaba de repasar aquellas imágenes…sus ojos, su sonrisa, su piel, su voz.
¿Cómo era posible que con tan solo haberlo visto una tarde provocara todo eso en mí? , definitivamente debía dejar de pensar en él, ya que esa era la primera y ultima vez que, probablemente, lo vería en mi vida.
Medité sobre esto, y poco a poco el sueño me sumergió en la más profunda de las inconciencias.


1 comentarios:

Zara Nathaly dijo...

Me encanto, y le pones tanto corazòn, toda tu alma a esta historia, esa es la magìa, el amor es magìa y cada capitulo tiene esa chispa, mas bn, esa llama de magia y amor, me encanta y la musica..Dios! t digo q yo antes d dormir escucho musica en piano y a michael tambn :) Dios te bendiga querida, tkm. gracias!

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